La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, extendió una invitación formal al rey de España, Felipe VI, para asistir a la Copa del Mundo de Futbol 2026, que se celebrará conjuntamente en México, Estados Unidos y Canadá.
Según informó la Casa Real española, el monarca recibió el ofrecimiento «con agrado«, en un gesto que busca resaltar los lazos históricos, culturales y lingüísticos entre ambas naciones. En su misiva, la mandataria mexicana subrayó que el torneo deportivo representa una oportunidad estratégica para «evocar la profundidad y el carácter singular de los vínculos entre México y España«.
Este acercamiento ocurre apenas dos días después de que Felipe VI realizara una declaración inusual al reconocer públicamente que durante la conquista de América hubo «mucho abuso«.
Tales palabras han sido interpretadas como un giro relevante en la postura de la Corona, considerando que la relación bilateral se mantenía tensa desde 2019, cuando el expresidente Andrés Manuel López Obrador exigió una disculpa formal por los agravios del pasado.
La propia Sheinbaum había mantenido esta exigencia, llegando incluso a excluir al monarca de su toma de posesión en 2024, lo que provocó que España no enviara representación oficial a la ceremonia.
El anuncio marca un posible proceso de normalización diplomática tras las recientes expresiones del canciller español, José Manuel Albares, sobre el «dolor e injusticia» causados a los pueblos originarios, gestos que Sheinbaum calificó previamente como un «primer paso«.
Con México preparándose para hacer historia al albergar su tercer Mundial, la presencia del jefe de Estado español simbolizaría el cierre de un ciclo de confrontación. Para el gobierno de Pedro Sánchez, normalizar la relación con México se ha mantenido como una prioridad política y económica en la agenda exterior.