La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció la próxima publicación de un decreto presidencial que crea el Servicio Universal de Salud, una iniciativa que busca eliminar las barreras entre las distintas instituciones públicas de salud.
El objetivo central es que, al concluir el sexenio, cualquier ciudadano pueda recibir atención médica en el IMSS, ISSSTE o IMSS-Bienestar, independientemente de su esquema de afiliación. “El objetivo es que cuando nosotros dejemos el gobierno, cualquier mexicano o mexicana pueda ir a atenderse de cualquier padecimiento a cualquier institución de salud y pueda ser recibido”, afirmó la mandataria.
Esta estrategia de unificación responde a la necesidad de optimizar el uso de la infraestructura y el equipamiento médico en todo el país.
La presidenta ejemplificó que la distribución actual de herramientas diagnósticas, como los tomógrafos, suele ser desigual entre las instituciones, lo que genera saturación en algunas unidades mientras otras tienen capacidad disponible.
Al respecto, Sheinbaum explicó la ventaja de este modelo: “Eficientamos el sistema. Si por ejemplo tenemos 10 tomógrafos en un estado o 20 tomógrafos en un estado (…) y ellos solamente tienen dos tomógrafos. Entonces, evidentemente va a haber una saturación de servicios en el IMSS-Bienestar y en el Issste, cuando en realidad a lo mejor no se usan todos los del IMSS”.
Para instrumentar este cambio, el gobierno implementará un sistema de credencialización que iniciará en las capitales de los estados. Actualmente, se cuenta con dos mil equipos especializados para el registro fotográfico y la emisión de documentos, siguiendo un esquema de organización progresivo.
Este proceso permitirá probar la logística en una primera etapa antes de expandirse a todos los municipios, asegurando que la transición hacia la portabilidad de servicios entre el IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar se realice sin contratiempos operativos.