Hacienda de Atongo

Un Legado de Historia y Tradición Ecuestre

La Hacienda de Atongo, ubicada en Santa María Atongo, fue reactivada por el virrey don Luis Velazco II el 30 de abril de 1591, cuando se dispuso su poblamiento tras un período de abandono. La construcción de la hacienda comenzó en 1600 y culminó en 1651, manifestando un estilo colonial que, aunque austero y despojado de ostentaciones, presenta una belleza única en su simplicidad.

Edificada principalmente con adobe y piedra, y enlucida con cal, la hacienda está situada sobre una galería de filtración que aún hoy proporciona agua a la zona.

Reconocida por su excepcional calidad en la crianza de caballos, en 1717 la Hacienda de Atongo fue nombrada la mejor de su época en este aspecto, destacándose por contar con la primera caballería de este tipo en México.

Además, incluía innovadoras instalaciones como caballerizas y una poza de laja destinado al baño de los caballos, reafirmando su reputación en la cría equina.

La última etapa de la construcción se concluyó en 1912 con la edificación de las trojes, añadiendo a la hacienda una nueva dimensión a su ya rica historia. La Hacienda de Atongo no solo simboliza un legado colonial, sino también un importante centro cultural y agrícola que ha perdurado a lo largo de los siglos.