
se remonta a una necesidad práctica de la Marina de los Estados Unidos a principios del siglo XX.

En aquel entonces, la ropa interior masculina consistía en piezas complejas con numerosos botones que resultaban difíciles de reparar para los marineros sin habilidades de costura.

Como solución, se diseñó una prenda de algodón elástico que carecía de cierres y podía ponerse simplemente por la cabeza. Este invento permitió que los hombres mantuvieran su vestimenta en buen estado sin depender de hilo y aguja.

Gracias a este enfoque de bajo mantenimiento, la camiseta se consolidó como una pieza esencial y funcional en el vestuario cotidiano.