
La historia del cine en Querétaro refleja una época dorada en la que la ciudad vibraba en torno a la gran pantalla. A partir del 28 de Septiembre de 1900, cuando se realizó la primera función cinematográfica en el Teatro Iturbide, los queretanos comenzaron a experimentar el fascinante mundo del cine. Con los años, los cines emblemáticos como el Plaza, el Goya y el Alameda se convirtieron en espacios icónicos donde no solo se proyectaban películas, sino que también se llevaban a cabo importantes eventos sociales y culturales.

El cine Plaza, inaugurado en 1947, fue considerado el primer cine «de verdad» en la ciudad, ofreciendo un espacio adecuado con gradas y lunetas. Su demolición en 1980 dejó una huella de tristeza en la comunidad. Por su parte, el Goya y su peculiar arquitectura se volvió un punto de encuentro hasta su demolición en 1948, un hecho que causó un gran impacto emocional en la sociedad.

El Alameda, inaugurado en 1946 con una capacidad asombrosa para 2,200 personas, fue un bastión del cine mexicano y presentaba estrenos memorables, además de eventos artísticos. Su cierre en 1994 marcó el fin de una era, aunque hoy el legado del cine continúa en la Cineteca Rosalío Solano.

Ir al cine en Querétaro era un ritual social que unía a la comunidad. Las diferentes salas no solo ofrecían entretenimiento, sino que también eran espacios de encuentro donde diversas clases sociales convergían. A pesar de que muchos de estos cines han cerrado o cambiado su función, su esencia perdura en la memoria colectiva. El cine en Querétaro, más que un simple pasatiempo, es un símbolo de historia y comunitarismo, un reflejo de los ecos de una ciudad que aún recuerda la magia de la pantalla grande.
