Sheinbaum defiende la soberanía nacional y destaca la recuperación del sentido social de la Constitución

En el marco del 109 aniversario de la Constitución de 1917, la presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó una ceremonia solemne en Querétaro donde afirmó que la «Cuarta Transformación» ha logrado recuperar la esencia popular del texto constitucional.

La mandataria sostuvo que, a diferencia del periodo neoliberal —al cual calificó como una etapa de políticas entreguistas y privatizaciones—, el actual ciclo político se fundamenta en los sentimientos del pueblo y la memoria colectiva. Sheinbaum subrayó que México no es una nación de obediencia, sino de resistencia y dignidad frente a la injusticia.

Durante su intervención, la jefa del Ejecutivo realizó un análisis histórico comparativo entre las constituciones de 1824, 1857 y 1917, señalando que todas surgieron de luchas sociales desde «abajo». En este contexto, rescató el valor de la soberanía popular citando lo siguiente:

«La historia de México no es la historia de la obediencia, es la historia de la dignidad. Es la historia de un pueblo que ha luchado siempre por la soberanía, por la libertad, por la democracia, por la justicia social y por su dignidad«. Asimismo, enfatizó que la Constitución de 1917 fue pionera mundial en derechos sociales, un legado que su administración busca profundizar mediante la rectoría del Estado en recursos estratégicos.

La presidenta informó sobre los avances legislativos alcanzados entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025, destacando la aprobación de 22 reformas constitucionales.

Entre los puntos más relevantes mencionó la reforma al Poder Judicial para la elección directa de jueces, la recuperación de Pemex y CFE como empresas públicas, y el reconocimiento constitucional de los programas de bienestar. Además, adelantó una noticia de alto impacto social al declarar que:

«En las próximas semanas se aprobará la semana de 40 horas y su aplicación de manera gradual«. Esta medida se suma a otras reformas como la protección del maíz nativo y la garantía del derecho humano al agua.

Finalmente, Sheinbaum Pardo emitió un mensaje de firmeza ante el escenario internacional y las posibles injerencias externas, respaldándose en la reciente modificación al artículo 40 de la Carta Magna.

La mandataria fue enfática al señalar que el país no aceptará intervenciones que lesionen su integridad territorial o política. Concluyó su discurso con una arenga que reafirma la independencia nacional:

«México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende. ¡Que viva la Constitución de 1917! ¡Que viva el pueblo de México!». De esta manera, cerró la conmemoración asegurando que México no regresará al régimen de privilegios ni se convertirá en protectorado de ninguna potencia extranjera.