El Rincón de Andrés Garrido

DESTACADOS OPINION

Julio Iglesias y sus apetitos carnales en Querétaro

En aquel lejano 1973, año queretano muy universitario por la inauguración del Campus Cerro de las Campanas, se anunciaba la presentación del cantante español Julio Iglesias en el Club de Leones.

El objeto de los estudiantes –que no estudiosos–, era recaudar fondos para su graduación.

Recién se estrenaba el casino en la avenida Tecnológico, casi al mismo tiempo que sus instalaciones nuevas la Universidad Autónoma de Querétaro.

Traían al gallego meloso –con voz de borrego o cordero a punto del sacrificio- los alumnos de la carrera de ingeniería industrial del entonces llamado Instituto Tecnológico Regional de Querétaro

El objeto de los estudiantes –que no estudiosos–, era recaudar fondos para su graduación.

Estaba Julio Iglesias sonando duro en la radio

Qué mejor hotel para el gallego de voz aborregada sino el alto y lujoso Impala.

Era sin duda era la mejor opción para hospedaje en mi levítica ciudad setentera, además de que lo recibiría el cordial dueño don José Estévez Casas, paisano de Julio.

Estaba Julio Iglesias sonando duro en la radio con la meliflua canción “Río Rebelde”, había ganado el Festival de Benidorm con “La Vida sigue Igual” y el conductor Raúl Velasco lo tenía como principal en su inculto pero famosísimo programa semanal Siempre en Domingo.

El lleno en el casino leonístico estaba asegurado y Julio llegó temprano a la cita de ensayo, checando el micrófono y el sonido, el que desde siempre lo ayuda para paliar su desafinada y pequeña voz.

Se le hizo fácil pedir una virgen

Cuando Julio se fue a cambiar de ropa, el líder estudiantil Javier Leyva Saavedra, El Puerco, subió al escenario para ensayar su mensaje, y se sorprendió del volumen al que estaba ecualizado el aparato.

¡Quiere decir que Iglesias le subía a todos los decibeles para ser escuchado!

Leyva con su grave y potente voz no necesitaba de alto volumen y Julio sí, y hasta la fecha sigue con poca garganta y poder vocal, a pesar de haber dejado el cigarrillo hace más de veinte años.

Es el caso que al terminar el show, a Julio Iglesias se le hizo fácil pedir una virgen para su cuarto, no faltando el inocente queretano que le preguntara sobre la advocación de su preferencia: ¡el muy indejo le iba a llevar a la de El Pueblito o a la de Soriano!

¡No se percató el pencato estudiante de que el cochino de Julio lo que pedía era una muchacha virginal para dar rienda suelta a sus apetitos más bajos! No faltaron voluntarias…Les vendo un pueeeeerco lujurioso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *